Hay personas que cuando hacen daño a otras, se apresuran a pedir perdón, lo que no sabemos con exactitud, son los verdaderos motivos de ello. Puede ser porque en realidad, son conscientes del daño que han hecho, y están arrepentidos de su acción. Aunque también, se da el caso, de que lo único que pretenden es tranquilizar su conciencia, y una vez conseguido su objetivo, vuelven de nuevo a cometer el mismo pecado, incluso, otros peores

Hay personas que ejercen sobre otras, una manipulación emocional, porque les hacen creer que son imprescindibles en su vida. Para ello disfrazan lo real y saben hacerlo muy bien, es más, son consumados especialistas en ello, utilizando un envoltorio de falsedad, para que sus víctimas se crean con absoluto convencimiento, que son unos inútiles, o al menos, más inútiles de lo que realmente son.


Hay personas que siempre están muy pendientes en la mesa, de ver quien mancha el mantel cuando derrama la sopa, y sin embargo, nunca se preocupan cuando un pelo de su cabeza se cae en el plato. Y a veces, en su enorme desvergüenza, llegan incluso a hacer mención con frecuencia a la buena suerte para justificar nuestros éxitos en la vida, puede ser por envidia, o una forma de restar valor a nuestras capacidades.


Las grasas saturadas, el tabaco, las drogas y la vida sedentaria, entre otras muchas cosas, son elementos destructores de la salud, en más o menos tiempo, y es habitual que los especialistas de diversos campos de la ciencia médica, nos lo repitan una y otra vez. Pues bien, a lo mencionado anteriormente habría que añadir siempre los pensamientos negativos, que en demasiadas ocasiones, por desgracia, tienen un efecto de lo más devastador en la vida de las personas.

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Los valientes no son solo aquellos que consiguen medallas al valor en las guerras, también es un acto de valentía, convivir día a día con ese miedo pegajoso y cicatero con el que las vicisitudes de la vida, castigan en muchas ocasiones a los seres humanos, y no solo reside el mérito en la convivencia con el miedo cotidiano, ya que no hay que olvidar algo que tiene mucho más valor, que es el hecho de enfrentarse a ese miedo machacón que se desintegra con la acción decida de todas las personar que luchan siempre contra él.



           
He sido siempre supersticioso (lo que desconozco, es en qué grado exacto), por eso nunca, cuando se cruzan en mi camino un edificio en obras, un andamio, o una escalera, se me ocurre pasar por debajo. Me preocupa que algo que llegue desde lo alto, pueda golpear mi cabeza, y la deje más traumatizada de lo que ya está. Por eso tengo tendencia a ir mirando siempre para arriba, aunque soy consciente, de que corro el riesgo frecuente del que nunca mira para el suelo, y sea presa fácil para esa alcantarilla desprovista de su tapa (casual o intencionadamente), que deja al descubierto un agujero traicionero, para que yo apoye en falso mi pie, y el boquete me succione lanzándome a una caída inevitable, cuyo resultado será un hostiazo de magnitud indeterminada, pero siempre doloroso.                

No quiero ser cobarde, tampoco ir de valiente, pero siempre dar la cara, aunque me la partan.


No quiero ser como tú, quiero ser como yo, aunque mis limitaciones y defectos me acompañen el resto de mi vida, como si fueran una pesada mochila pegada a la espalda.


No quiero ser mártir, ni verdugo, pero sí, saber defenderme siempre. Soy pacífico, pero no tonto.


No es lo mismo autoconfianza, que prepotencia.

No es lo mismo autoestima, que narcisismo.

No es lo mismo enseñar, que adoctrinar.

No es lo mismo soledad, que olvido.



Prefiero rectificar, antes que pasarme de listo. No quiero ser tan sabio, ni tan guapo, ni tampoco tan alto. Simplemente prefiero ser como yo, con mis fallos, que los tengo (y muchos), con mis temores e inseguridades.


Prefiero caminar descalzo, antes que ponerme unos zapatos del 38, porque calzo el 41, y no estoy dispuesto a cortar un trozo de mi pie.                

Prefiero equivocarme y aprender de mis errores, o no hacerlo, si quiero seguir equivocándome, eso ya es asunto mío.           


Prefiero ser tigre sin techo, antes que gato enjaulado, y en todo caso, si me da por vivir en la jaula, que tenga siempre la puerta abierta, para entrar y salir cuando me apetezca.


No es lo mismo ser valiente, que fanfarrón.

No es lo mismo dar un discurso, que dormir al personal.

No es lo mismo cazar para comer, que matar animales por placer.

No es lo mismo dar una limosna, que hacer obras de caridad.


"Si el barco de tu vida se hundió en el pasado, no permitas que los

restos del naufragio te impidan ver el presente"




                  


              "Si el ser humano fuera inmortal, los bancos se forrarían,                    más de lo que ya lo hacen, ¡ya les vale, egoístas!"



¡Yo también te quiero, porque siempre estás ahí, cuando te necesito!, le dijo el trasero a la taza del váter, y ésta, resignada le respondió, ¡ya lo sé, aunque hay amores que matan!


Me dijeron que aquella inversión era segura, y que todo el capital invertido se iba a multiplicar por diez, pero me engañaron, y me he quedado sin nada. Me llamo Cero, y aunque tengo nombre de número, soy un ser humano.



Un día que el demonio de la desesperación, invadió mi espacio interior, me puse serio y le dije lo siguiente: ¡Vete de aquí, hijo de la gran puta, este sitio es demasiado pequeño para que quepamos los dos!



 Escribí un libro titulado Nada, y el día en que una importante editorial me dijo que lo iba a publicar, recibí una inmensa alegría y disfruté de uno de los mejores momentos de mi vida. Por desgracia, no se vendió ningún ejemplar, y nunca supe si la causa de ello, fue que todas las páginas del libro iban en blanco.


Todavía me duele la bofetada que me dio un profesor en el colegio cuanto tenía trece años, haciendo uso indebido de su autoridad y demostrando lo valiente que un adulto puede ser con un niño. Lo curioso, es que para lo único que ha servido el golpe, es para que, cuando veo el comportamiento canalla de algunas personas, me acuerde de aquel patético individuo, mal educador y peor persona, y lo hago extensivo a los muchos que eran como él, y hablo en pasado, ya que espero que en el presente, nadie tenga ya que soportar a esta clase de individuos, más propios de la prehistoria que de los tiempos actuales.      


Es posible que muchos crean que van a ganar el paraíso eterno por tanto ir a misa, cuando lo más significativo de su vida, es que jamás se han ocupado del prójimo para nada.




Existe una falsa generosidad, de la que además, hay quien presume, cuando lo que se da, ni se quiere, ni se necesita, además de que no tiene ningún valor.





Hay muchas personas, que tienen la necesidad continua de aprobación por parte de los demás, en todo lo que hacen, y esa dependencia, puede llegar a convertirse en una peligrosa adicción.






Lo que hoy te falta, y que incluso buscas con desesperada insistencia, quizás mañana no lo necesites absolutamente para nada, incluso puede que reniegues drásticamente de ello.





Los pensamientos negativos son como una granada explosiva, a la que se le acaba de quitar la anilla de activación, hay que desprenderse de ellos sin pérdida de tiempo y alejarse lo más rápido posible.



El día que decidí no hacerle caso a los demás, y seguir siempre mi propio criterio, por fin, me sentí el único constructor de mi vida. Y en eso estoy, ladrillo a ladrillo, el edificio va creciendo. Quizás nunca llegue a tener muchos pisos, y su altura no sea muy elevada, todo depende de mi capacidad para lograrlo, y el límite son las estrellas.


El mal llamado hombre primitivo (o cavernícola, para entendernos mejor), ese que pintaba las paredes de las Cuevas de Altamira, era mucho menos bruto que algunos Gurús modernos del Siglo XXI, que pretenden manejar el mundo a su antojo con un cerebro de piedra (¡estos sí que son prehistóricos, y de qué manera!)


El poder tan solo utiliza el dialogo como maniobra de distracción, para que bajes la guardia, algo que siempre sucede cuando no puede ejercer control sobre ti (o no todo, el que desearía), aunque en el fondo lo que quiere es anularte por completo, y si lo dejas, también te dará por detrás (o va a intentarlo).


El presente siempre es nuevo, y hay que estrenarlo con la misma ilusión, que cuando uno se pone un traje por primera vez (un vestido ellas), y al mismo tiempo alimentarse de lo positivo que traiga, y saborearlo todo lo que dure, ya que al final, siempre se acaba, y llega mañana, que será otro día.


Hay mucha gente que ha sufrido en un momento dado de su vida, un drama personal más o menos grave, que ha marcado para siempre el resto de su existencia, y en eso, muchas veces, son los propios damnificados de que así sea, ya que han hecho de ese momento tan negativo, el protagonista permanente y absoluto de su acontecer diario.


Hay ocasiones, que la ciudad te oprime de tal forma, que uno tiene la sensación de vivir dentro de una “quesera gigante”, rodeado de enormes paredes de cristal, viendo tu vida pasar, y sin poder salir cuando te asfixias por la falta de aire. Y aunque algunos piensen que el ratón solo vive de queso, se equivocan.


Las cosas buenas que la vida ofrece, hay que saber aprovecharlas siempre, aunque sean muy pequeñas, incluso insignificantes, es lo mismo que hace el niño (o no tan niño), cuando mete su dedo en el tarro vacío de crema de chocolate, para rebañar lo que queda pegado al cristal, que es casi nada, pero que todavía tiene sabor.


Los fantasmas no son solamente espíritus de turbadora presencia, que muchas veces no se ven, pero se sienten. Los fantasmas son también, las imágenes alteradas de nuestros propios sueños imposibles, que viajan en la eternidad del tiempo, como objetivos inaccesibles, metas inalcanzables y proyectos inacabados.


Nadar y nadar para “morir en la orilla”, no resulta rentable, y si no nadas te ahogas, así que eso tampoco sirve. Saber flotar puede que sea lo más interesante, aunque se corre el riesgo de pasar demasiado tiempo en el agua, y casi siempre, los tiburones están hambrientos.

No es lo mismo querer, que ser querido.


Poseer un espíritu rebelde, es disponer siempre de la capacidad para negarse por sistema a no hacer nunca lo que no quieres hacer, y sobre todo, cuando alguien trata de imponerlo a la fuerza y en contra de tu voluntad.


No digas, ¡hay que hacer esto! Si lo que pretendes es enseñar a alguien, ¡hazlo tú primero!


Recordar el pasado solamente es bueno, cuando te trae a la memoria momentos positivos, que te sirven de utilidad en el presente, en caso contrario, ¿para qué hurgar en la herida?


Lo malo de quedarse sin dignidad, no solo es el hecho en sí de perderla, lo realmente triste, es que hay quienes no se enteran de ello.


Tantos kilómetros recorridos, y a toda velocidad, para llegar al final del camino y descubrir que la felicidad no estaba allí. Se ha quedado esparcida a lo largo de ese paisaje que no nos ha dado tiempo a disfrutar porque hemos viajado demasiado rápido.


No es lo mismo timidez, que cobardía.


El principal motivo por el que mucha gente no ha caído todavía en las redes de la infidelidad, se debe sobre todo, a que no tienen pareja, aunque hay quienes, son incluso, incapaces de ser fieles a ellos mismos.

En la vida, el ser humano es al mismo tiempo policía y ladrón, perseguidor y perseguido. En definitiva, perseguir los sueños, aunque muchas veces parezcan imposibles y huir siempre, de esos malos recuerdos que nos atormentan.

En la vida, muchas veces hay que ser audaz para conseguir tus objetivos y tener éxito, salvo que seas un espía, en ese caso la audacia (más bien el exceso de ella), aunque te permita ser eficaz en tu trabajo, quizás también, y por desgracia para tí, no te sirva para llegar a viejo.

En ocasiones, vivimos tan acelerados, que nos empeñamos en llegar a un destino, al que hace ya tiempo que hemos llegado. El resultado es que pasamos de largo y hemos de perder el tiempo en dar la vuelta.

Es de sobra conocido aquello de que siempre es preferible hacer el amor, que la guerra, pero nunca lo contrario, cuando este sentimiento no existe, ya que hacerle la guerra al desamor, es una batalla imposible de ganar.

Es estupendo disponer de una gran cantidad de energía en nuestro interior, sin embargo, hay que saber utilizarla correctamente, y sobre todo evitar que se transforme en negatividad, la práctica deportiva y el ejercicio físico habitual, son un método extraordinario para lograrlo. 

Es normal que algunas veces (o muchas) te sientas atrapado como un pescado en la red. Sin embargo, la ventaja que tienes con relación al pez, es que tú puedes utilizar unas tijeras, ¡la cortas y te escapas, pero el pobre atún, no tiene escapatoria posible! Eso sí, ¡procura siempre tener las tijeras bien afiladas! porque hay redes que son demasiado gruesas.

Hacer mención con frecuencia a la buena suerte para justificar nuestros éxitos en la vida, puede ser falsa modestia, o una forma de restar valor a nuestras capacidades.

Hay algunos que presumen de no ser en absoluto homófobos, para decir a continuación que ser gay tiene cura.

Hay conversaciones interminables, que suponen una auténtica pérdida de energía, ya que no tienen ni pies ni cabeza, y suelen ser propias de personas superficiales, cuyo único aliciente, es tener que hablar, y darle a lengua sin parar, aunque solo sea para decir estupideces.

La lucidez necesaria para evitar discusiones absurdas aparece a veces (afortunadamente) como una especie de bombilla que se enciende en la cabeza, y te avisa de que siempre es mejor, la tranquilidad, que defender tu razón (aunque la tengas), cuando no vas a obtener ningún beneficio emocional por ello.

La mejor forma de darse por vencido ante la adversidad, consiste en bajar los brazos renunciando a luchar, simplemente cuando las circunstancias comienzan a ser tan solo un poco desfavorables. Es como el boxeador, que antes de que el combate se inicie, ya piensa en la derrota, cuando tiene frente a él a su rival y lo ve más fuerte, sin tener en cuenta que muchas veces las apariencias engañan.

La sensación de sentarse cómodamente en tu viejo y acogedor sillón después de haber alcanzado una meta, que en principio daba apariencia de ser imposible de conseguir, aumenta de manera considerable, cuando uno se da cuenta, de lo pequeño e insignificante que es.

La simpleza favorece la libertad, por eso, cuanto más sencillos sean tus gustos, más posibilidades tendrás de hacer lo que te apetezca.

La timidez procuro dejarla siempre en casa cuando cierro la puerta, aunque es cierto, que no siempre lo consigo, y la muy pesada se viene conmigo.

Nadie puede quejarse de que nadie le hace caso, cuando uno es incapaz, de tomarse el tiempo necesario para escuchar lo que le dice, primero su cabeza, y después su corazón.

La existencia me plantea dudas muy serias, y en ocasiones me pregunto: ¿Qué hago aquí? Si tuviera la oportunidad de volver a nacer, me lo pensaría con calma.

La mejor forma de mantenerse en plena forma, es practicando a diario, el sano de ejercicio de no hacer ni puñetero caso a todos aquellos, que continuamente te dicen lo que has de hacer, y para apoderarse de tu confianza, utilizan un viejo truco, por supuesto, pasado de moda, y te dicen eso de: ¡Yo, solo te lo digo por tu bien!

El fracaso es tan solo un resultado adverso. Lo que en realidad perturba de forma angustiosa nuestro estado de ánimo, es aquello que paraliza la intención de conseguir algo, lo que se obtenga, positivo o negativo, en modo alguno puede provocar nuestro miedo.

No es asunto de nadie juzgar la forma de vida de los demás, igual que a nadie le gusta, que otros metan las narices en su vida. Que cada cual procure tener su casa limpia, sin preocuparse si hay suciedad donde vive el vecino, ya que quizás no se hayan dado cuenta, de que tienen su suelo lleno de porquería y sus muebles llenos de polvo.

La mejor forma que el ser humano tiene para su autodestrucción, es agarrarse continuamente a un desgraciado pasado, sin pararse a pensar, que AYER ya no existe, lo único real es HOY.

Muchas personas están tan sumamente absorbidas por sus pensamientos, que son incapaces de escuchar lo que les dicen. Pueden aparentar que lo hacen, incluso, parece que miran a los ojos de quien les habla y escuchan lo que les cuentan, pero al final no se habrán enterado absolutamente de nada, ya que durante todo el tiempo han estado a lo suyo, que es lo mismo que decir en la luna.

No quiero ser santo, ni demonio, mejor ser humano, únicamente eso, que ya es mucho, y suficiente.

Ponerse en el lugar de los demás, es el primer paso para poder entender sus planteamientos, eso no quiere decir, que cuando tú, quieras que los demás te entiendan, ellos vayan a hacer lo mismo contigo.

La obsesión por conseguir el objetivo final, es la causa de que muchas veces no se pueda disfrutar de los pasos intermedios culminados con éxito.

Me llevó tanto tiempo encontrar lo que tan afanosamente busqué, que cuando por fin lo tuve en mis manos, ya no lo necesitaba.

No hay que estar pidiendo continuamente perdón por no ser santos. Hay muchos que tienen la santidad por bandera, y es bastante probable que su lista de pecados inconfesables sea bastante extensa, y como mínimo mucho más larga que la de algunos pecadores confesos.

La pobreza es una de los remedios más eficaces para no gastar el dinero inútilmente, por eso muchos ricos son tan “manirrotos”.

No estamos en el mundo para tener la obligación permanente de agradar a los demás, y mucho menos a cualquier precio, como cuando ir de agradable, es motivo para ir en contra de nuestros propios criterios.

Puede que algún día, nos demos cuenta de que hemos estado dormidos demasiado tiempo, cuando nos despertemos de verdad, y seamos plenamente conscientes de la realidad que en ese momento estemos viviendo.

¡Qué fácil es estar en silencio, y qué difícil que algunos se callen!

Si buscas lo imposible, quizás lo que encuentres, tan solo sea lo probable.




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