Escaparates de la vida diaria.
Imágenes de la rutina existencial. El ser humano (y otros animales) en su vitrina.

¿Lloverá? ¿No lloverá? ¿Llevaré paraguas? ¿No lo llevaré? ¡Joder, qué complicada es la existencia!

¡Esto es todo lo que hago todas las mañanas frente al espejo, reírme de mi misma, un ejercicio muy sano, sobre todo para esa clase de gente que tienen siempre cara de asco!

¿Te cuento un chiste muy corto?

¡Vale!

¡España "va bien"!

¡JA, JA, JA, muy bueno tío!

¡No me apetece hacer nada, y menos trabajar, sobre todo viendo la cantidad de "chorizos" que en este país se llenan los bolsillos sin "pegar un palo al agua!

"Está claro que la vida es una cosa de huevos, no solo son para las tortillas".

"El médico me dijo, que teniendo en cuenta que yo era un tipo demasiado nervioso, debería de moderar mi ingesta de café, y eso hice, ahora solo me tomo una taza al día".


"Como no pagamos ni a Dios, siempre que salimos vamos disfrazados para que no nos reconozcan por la calle. El problema es que solo podemos salir en Carnaval".

"Me tengo que refugiar en la música para no tener que escuchar continuamente a la gente que no hace otro cosa que hablar y hablar sin parar. ¡Qué "cansinos"!

"Cariño te prometo que he dejado la bebida, ni tan siquiera pruebo la cerveza. Te dije que era un hombre de "palabra". ¿Me crees, verdad amor?".

"Esta es la cara que se me quedó cuando me dijeron que en España, la justicia es igual para todos, y lo peor es que llevo así una semana".

"Cuando era pequeño, los profesores en el colegio siempre me decían que tenía la cabeza llena de pájaros, pero se equivocaron".



El miedo es despiadado, y ejerce su profesión con absoluta disciplina y gran dedicación, por eso nunca hay que ponerle las cosas fáciles, y mucho menos abrirle la puerta, algo, que los seres humanos solemos hacer con frecuencia, incluso antes de que el miedo llame al timbre. Otras veces, sin embargo, el miedo no existe, tan solo es fruto de nuestra imaginación porque al otro lado de la puerta no hay nada, tan solo un espacio oscuro, que con decisión hemos de atrevernos a ocupar, sin temor a lo que podamos encontrar en su interior.

El miedo se manifiesta de diversas formas. Existe un miedo positivo, que actúa muchas veces como salvador, es como una especie de alarma que nos avisa del peligro. Sin embargo, hay otro miedo perverso, el tóxico, ese que siempre nos bloquea y que muchas veces nos destruye interiormente. Es un miedo paralizante al que siempre hemos de enfrentarnos con una gran dosis de confianza en uno mismo, porque es un excelente remedio para vencer a esa especie de fantasma que surge de las oscuras tinieblas de nuestro cerebro en su versión más retorcida.


















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