Hacer mención con frecuencia a la buena suerte para justificar nuestros éxitos en la vida, puede ser falsa modestia, o una forma de restar valor a nuestras capacidades.

Hay algunos que presumen de no ser en absoluto homófobos, para decir a continuación que ser gay tiene cura.

Hay conversaciones interminables, que suponen una auténtica pérdida de energía, ya que no tienen ni pies ni cabeza, y suelen ser propias de personas superficiales, cuyo único aliciente, es tener que hablar, y darle a lengua sin parar, aunque solo sea para decir estupideces.

La lucidez necesaria para evitar discusiones absurdas aparece a veces (afortunadamente) como una especie de bombilla que se enciende en la cabeza, y te avisa de que siempre es mejor, la tranquilidad, que defender tu razón (aunque la tengas), cuando no vas a obtener ningún beneficio emocional por ello.

La mejor forma de darse por vencido ante la adversidad, consiste en bajar los brazos renunciando a luchar, simplemente cuando las circunstancias comienzan a ser tan solo un poco desfavorables. Es como el boxeador, que antes de que el combate se inicie, ya piensa en la derrota, cuando tiene frente a él a su rival y lo ve más fuerte, sin tener en cuenta que muchas veces las apariencias engañan.

La sensación de sentarse cómodamente en tu viejo y acogedor sillón después de haber alcanzado una meta, que en principio daba apariencia de ser imposible de conseguir, aumenta de manera considerable, cuando uno se da cuenta, de lo pequeño e insignificante que es.

La simpleza favorece la libertad, por eso, cuanto más sencillos sean tus gustos, más posibilidades tendrás de hacer lo que te apetezca.

La timidez procuro dejarla siempre en casa cuando cierro la puerta, aunque es cierto, que no siempre lo consigo, y la muy pesada se viene conmigo.

Nadie puede quejarse de que nadie le hace caso, cuando uno es incapaz, de tomarse el tiempo necesario para escuchar lo que le dice, primero su cabeza, y después su corazón.

La existencia me plantea dudas muy serias, y en ocasiones me pregunto: ¿Qué hago aquí? Si tuviera la oportunidad de volver a nacer, me lo pensaría con calma.

La mejor forma de mantenerse en plena forma, es practicando a diario, el sano de ejercicio de no hacer ni puñetero caso a todos aquellos, que continuamente te dicen lo que has de hacer, y para apoderarse de tu confianza, utilizan un viejo truco, por supuesto, pasado de moda, y te dicen eso de: ¡Yo, solo te lo digo por tu bien!

El fracaso es tan solo un resultado adverso. Lo que en realidad perturba de forma angustiosa nuestro estado de ánimo, es aquello que paraliza la intención de conseguir algo, lo que se obtenga, positivo o negativo, en modo alguno puede provocar nuestro miedo.

No es asunto de nadie juzgar la forma de vida de los demás, igual que a nadie le gusta, que otros metan las narices en su vida. Que cada cual procure tener su casa limpia, sin preocuparse si hay suciedad donde vive el vecino, ya que quizás no se hayan dado cuenta, de que tienen su suelo lleno de porquería y sus muebles llenos de polvo.

La mejor forma que el ser humano tiene para su autodestrucción, es agarrarse continuamente a un desgraciado pasado, sin pararse a pensar, que AYER ya no existe, lo único real es HOY.

Muchas personas están tan sumamente absorbidas por sus pensamientos, que son incapaces de escuchar lo que les dicen. Pueden aparentar que lo hacen, incluso, parece que miran a los ojos de quien les habla y escuchan lo que les cuentan, pero al final no se habrán enterado absolutamente de nada, ya que durante todo el tiempo han estado a lo suyo, que es lo mismo que decir en la luna.

No quiero ser santo, ni demonio, mejor ser humano, únicamente eso, que ya es mucho, y suficiente.

Ponerse en el lugar de los demás, es el primer paso para poder entender sus planteamientos, eso no quiere decir, que cuando tú, quieras que los demás te entiendan, ellos vayan a hacer lo mismo contigo.

La obsesión por conseguir el objetivo final, es la causa de que muchas veces no se pueda disfrutar de los pasos intermedios culminados con éxito.

Me llevó tanto tiempo encontrar lo que tan afanosamente busqué, que cuando por fin lo tuve en mis manos, ya no lo necesitaba.

No hay que estar pidiendo continuamente perdón por no ser santos. Hay muchos que tienen la santidad por bandera, y es bastante probable que su lista de pecados inconfesables sea bastante extensa, y como mínimo mucho más larga que la de algunos pecadores confesos.

La pobreza es una de los remedios más eficaces para no gastar el dinero inútilmente, por eso muchos ricos son tan “manirrotos”.

No estamos en el mundo para tener la obligación permanente de agradar a los demás, y mucho menos a cualquier precio, como cuando ir de agradable, es motivo para ir en contra de nuestros propios criterios.

Puede que algún día, nos demos cuenta de que hemos estado dormidos demasiado tiempo, cuando nos despertemos de verdad, y seamos plenamente conscientes de la realidad que en ese momento estemos viviendo.

¡Qué fácil es estar en silencio, y qué difícil que algunos se callen!

Si buscas lo imposible, quizás lo que encuentres, tan solo sea lo probable.


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