"Vivir es un trabajo a tiempo completo"
POSITIVIDAD. IMAGINACIÓN. CREATIVIDAD. HUMOR. EJERCICIO. AMOR. MOTIVACIÓN. ESPIRITUALIDAD. NATURALEZA. SALUD...



                










El viejo profesor.

©Fran Laviada (2018).

Todos los alumnos respetábamos mucho a Don Claudio, incluso la mayoría de nosotros, le considerábamos una de las personas más influyentes en nuestras vidas (y para algunos aún lo sigue siendo). Él, era nuestro profesor de filosofía, y ante todo, lo podríamos definir como un hombre de bien, educado, culto y justo, entre otras muchas cualidades que conformaban su enorme talla humana, además de ser humilde y discreto, de tal forma que le gustaba siempre pasar desapercibido, y nunca quería ser el centro de atención de nada, como él decía, eso se lo dejo para los figurones. Además como era más bien bajito y muy delgado, su aspecto físico, colaboraba de manera eficaz con sus deseos de no llamar la atención.

   Como maestro era insuperable, no solo por sus grandes conocimientos sobre la materia que impartía, también por su gran experiencia, fruto de una vida exprimida al máximo, y por supuesto, por su enorme sentido del humor, que daban a sus clases un toque especial, que las hacía además de instructivas, amenas y divertidas.

   No era de esos docentes que hablaban sin parar escuchándose a sí mismos (y que nos ponían la cabeza como un bombo). Don Claudio, dejaba que sus alumnos participaran activamente, todos podíamos opinar y exponer nuestras ideas con total libertad, y él, siempre nos animaba a ello, aunque insistía en lo siguiente:

   Habla cuando tengas algo importante que decir, nunca te quedes callado, pero si vas a abrir la boca, tan solo para decir tonterías, es mejor que mantengas tus labios sellados, y todos los demás, te estaremos muy agradecidos disfrutando del placer que tu silencio nos aporta.

  Don Claudio era sabio, nos dejaba libre el camino para expresarnos, pero al mismo tiempo nos invitaba a reflexionar, y a no soltar delante de los demás, la primera incongruencia o estupidez que se nos ocurriese. Por eso, cuando en situaciones conflictivas, en las que corro el riesgo de dejarme llevar en exceso por la ira, me acuerdo de mi viejo profesor, y trato de no decir o hacer, lo primero que mi instinto agresivo me pide, y cuando lo consigo, me siento bien por no tener que arrepentirme después, algo que agradezco en lo que vale, y que me ha librado en bastantes ocasiones de dañinos efectos secundarios, fruto de mi hereditario temperamento colérico.

Cambios.

©Fran Laviada (2018).

Mi vida no me gustaba para nada, es más, cada día que pasaba se me iba haciendo más insoportable. Tomé la decisión, de hacer un cambio radical, así que me fui directamente al Gran Almacén de la Existencia, dispuesto a llevarlo a cabo.

   Una vez allí me dirigí al departamento de Quejas, y le indiqué al encargado, cuál era el motivo de mi presencia en el lugar. Una vez que aquel desagradable individuo con cara de palo, me hubo escuchado, sin decirme absolutamente nada, me indicó con el dedo que mirase un letrero colgado en la pared, cuyo texto en letras grandes y rojas decía:

    NO SE ADMITEN CAMBIOS NI DEVOLUCIONES.

   Insistí, pero la respuesta sin palabras fue la misma, ya que el huesudo dedo del hombre estatua, seguía apuntando en la misma dirección. Así que, como no estaba dispuesto a malgastar mi tiempo, opté por volver a mi casa, decidido a hacer yo mismo los cambios oportunos, para que mi vida, fuese lo que yo quería, o por lo menos, que se pareciera lo más posible.

   Y aquí sigo, por cierto, con buenos resultados, y en algunos casos, estoy incluso sorprendido de lo fácil que ha sido modificar algunos hábitos, simplemente con tener la fuerza de voluntad necesaria para hacerlo. Así de sencillo, es como cuando todas las mañanas te cruzas siempre con el mismo vecino maleducado, al que le das los buenos días y que nunca te responde, aunque uno siempre espera, que algún día lo haga, pero el final el tío siempre pasa de ti, sigue mudo, y tú, acabas irritado por su permanente falta de educación. Cuando en realidad, lo más fácil, es ignorarlo, no decirle absolutamente nada. Pues con otras muchas cosas de la vida diaria, sucede lo mismo, las soluciones están más cerca de lo que nos imaginamos, y casi siempre son más sencillas de lo uno piensa. Y lo mejor, es hacer la prueba en la práctica para comprobar el resultado.

  ¡Buenos días vecino! Me dijo el otro día el del 5º ¡Coño, el que nunca saludaba! Me dije.












El conductor.

©Fran Laviada (2018).

Nunca me gustó recibir consejos sin pedirlos, y a cambio yo tampoco los doy, si nadie me los solicita, sin embargo, llegó un momento en mi vida que estaba tan desesperado, que solicité la ayuda de un individuo al que llamaban El Visionario.

   Es verdad, que si me puse en contacto con aquel hombre, fue por que un buen amigo me insistió, ya que él, había solicitado su consejo en un momento muy complicado y triste de su vida, y le había servido de gran ayuda su asesoramiento.

   Se hacía llamar el Gran Ojo, pues afirmaba, que todo lo veía con un tercer globo ocular invisible, que tenía justo en el centro de su frente. A mí esto, como punto de partida, y como mínimo, ya me parecía cosa de locos, pero mi desesperación ante la alarmante cuesta bajo en la que se desarrollaba mi existencia, quizás me había vuelto algo chiflado, así que decidí seguir adelante, y si al final todo acababa en locura, tampoco me importaba demasiado, pues poco o nada tenía que perder.

   Una vez en presencia del hombre de los tres ojos, y ante la pregunta simple que le hice, para saber si podía indicarme cual era mi verdadero camino en la vida, pues a pesar de buscarlo con insistencia, no era capaz de encontrarlo, El Visionario, me dijo sin dudarlo, y con un tono de voz que me convenció al instante, lo siguiente:

  El verdadero camino que has de seguir, lo tienes delante de ti, pero no lo ves, pues dejas que sean otros los que conduzcan tu coche, y al final te llevan por donde ellos quieren, y no por donde tú necesitas, para encontrar lo que buscas. Así qué, coge ya el volante de una vez y sigue adelante, las señales se irán apareciendo a lo largo del recorrido para que no vuelvas a equivocarte. Eso sí, para hacer las cosas bien desde el principio, procura sentarte en el asiento del conductor, y no en el del copiloto, que era, lo que venías haciendo hasta ahora.

  ¡Qué razón tenía El Visionario! ¡Qué bien me vino su consejo! ¡Ahora soy yo el que conduzco siempre!

  Tengo que decir, para ser sincero, que a veces me extralimito un poco con la velocidad, y piso más de lo debido el acelerador. De momento y por suerte, no he tenido ningún accidente, pero sí, varias multas, pero de eso no tiene la culpa mi sabio consejero, que también me advirtió al respecto:

  Recuerda que a partir de ahora, eres el conductor, y la responsabilidad de ir más deprisa de lo permitido, será solo tuya si te la pegas, y también la de ir más lento de lo necesario, pues si es así, también corres el riesgo de llegar siempre tarde a todos los sitios.

El final del camino.

©Fran Laviada (2918).

El maestro siempre tenía una nueva enseñanza para cada día, por eso sus discípulos estaban asombrados de su gran sabiduría. Cada minuto al lado de aquel venerable anciano, era una oportunidad inmensa para el aprendizaje continuo. Enseñanzas adquiridas para siempre, pues estaban apoyadas en la verdad y en el conocimiento profundo del ser humano, forjado con laboriosidad, y apoyado en la experiencia de muchos años, ya que el viejo sabio, había cumplido hacía poco los cien años, aunque ni los aparentaba en su aspecto físico, y mucho menos a nivel mental, pues su prodigioso cerebro seguía funcionando a tope y con una sorprendente agilidad.

  Aquella mañana, reunió a todos sus jóvenes aprendices de la vida, que lo seguían con absoluta devoción y les dijo lo siguiente:

   ¡Mis queridos muchachos! Hoy quiero darles mi último consejo, pues creo, que ya han aprendido lo suficiente para iniciar el largo camino de la vida en la edad adulta. Tendrán no obstante que seguir adquiriendo conocimientos, puesto que nunca el hombre termina de aprender, siempre necesita descubrir cosas nuevas. Nunca se consideren sabios, yo al menos no creo serlo, y les llevo a todos ustedes muchos años de ventaja.

   Tengan curiosidad por lo desconocido, y la mente abierta a todo. Busquen siempre el descubrimiento de nuevas experiencias, y nunca presuman de lo que saben, ya que eso, siempre, será infinitamente menor, a lo que ignoran, y tengan siempre en cuenta que todos los seres humanos hemos nacido para movernos, nunca para estar parados, ni física ni mentalmente, tengan la seguridad que el día que nos quedemos quietos, la existencia habrá terminado para nosotros.

   Gracias a todos por su consideración y respeto, que el sentido común marque siempre la dirección de su camino y que la suerte les acompañe en todo momento.

   Y el Maestro se fue en silencio. Todos los alumnos se quedaron tristes por su partida, y pensativos, reflexionando sobre las últimas palabras pronunciadas por el anciano, pero al mismo tiempo todos ilusionados por poner en práctica lo aprendido, y sobre todo con el pensamiento puesto en la última enseñanza recibida.

   Pocos días después se enteraron de que el anciano había fallecido, y se acordaron especialmente del significado de sus últimas palabras. Su labor con ellos había terminado, y decidió quedarse quieto para siempre. Había llegado al final de su camino, puesto que ya no tenía nada que enseñar. Es verdad que los chicos debían de seguir aprendiendo, tal y como él, les había dicho, pero ahora el aprendizaje estaba en el exterior, en el día a día, en la propia existencia y eso es algo que cada uno debía de vivir por su cuenta.

   Y así fue lo que todos hicieron, unos acertaron a la primera, a la hora de escoger la dirección correcta, otros tardaron mucho tiempo en encontrar el camino, bastantes dieron con él, y volvieron a despistarse, varios siguen buscando y algunos por desgracia, se perdieron para siempre, devorados por el torbellino de la existencia, pero todos, absolutamente todos, tuvieron siempre presente en su pensamiento los consejos de su sabio maestro, conocedores todos ellos, de que siempre hay un final para el camino (ya sea el verdadero o el equivocado).









Tropezar siempre con la misma piedra.

¿Ignorancia? ¿Masoquismo?

¿Andas de cabeza?

¡No te preocupes, con la que está cayendo, no ganarías nada estando de pie!


"Festival del Insecto Nacional"

¿Bailas, Princesa?

El hombre y el animal no son tan diferentes.

¿Cuál es más mono de los dos?

¡El repugnante bichito de la "Corrupción" no tiene ideología, aquí están los dos, el de un lado y el del otro!


¡Si te da asco lo que ves en la Tierra, vete una temporada a la Luna, pero acuérdate de volver, solo lo locos se quedan allí!

 ¡Por fin ya tienes isla propia, así que ahora puedes hacer lo que te salga de los huevos, tú eres el capitán, el que manda, que nadie te quiera imponer su voluntad!


¡En la superficie ya sabes lo que hay, todo lo tienes muy visto, así qué, bucea, baja al fondo, seguro que encontrarás algo interesante!

                    2017 © (Fran Laviada)

Me llamo Crispín, y quiero contarles una experiencia alucinante que viví cuando era un marinero recluta, y viajé en un extraño submarino, el “Fantastic”, un sumergible presto a iniciar su postrera travesía, antes de pasar por el inevitable camino del desguace. El último viaje para la vieja máquina, que en su momento fue “insignia” de la flota, pero la ley de la vida, no tiene piedad, ni con los seres humanos, ni con los sumergibles. 

   Inicié aquel viaje con los ojos abiertos y la mente despierta, listo para disfrutar, aprender y sobre todo maravillarme con aquel trayecto bajo el mar, que tuve la inmensa suerte de vivir. 

El capitán, orgulloso de su tripulación y entusiasmando por estar al mando del submarino más emblemático de la Armada, ordenó con voz enérgica:

   -¡Arriba el periscopio!

   Pegó su ojo al visor y miró en dirección a tierra.

   ¿Y qué vio?

    -Un chimpancé recitando poemas de Bécquer.

    -Un ratón muy mosqueado, que perseguía a un tigre.

    -Un inmenso bosque de color verde muy intenso y con olor a menta (bueno, lo del olor, se lo supuso el capitán, ya que desde el periscopio se podía ver, pero no oler).

   -Un cocodrilo con dentadura postiza.

   -Una playa con polvo de oro en vez de arena.

   -Un político con un coeficiente intelectual alto (en este caso, puede que el criterio del capitán no haya estado excesivamente acertado).

   -Otros políticos acusados por varios casos de corrupción (en esta ocasión lo que vio el capitán se ajustaba totalmente a la realidad).

   -Un león con peluquín.

   -Una Miss Mundo con tres carreras (¡Y luego dicen que las guapas son tontas!)

   -Un loro que trabajaba en la ONU como traductor.

   -Un cobarde que no tenía miedo.

   -Y un valiente (presunto) que al menor ruido (¿de sables?), se escondía debajo de la mesa.

   -Un caballo de carrera jubilado porque tenía reuma.

   -Un independentista gritando: ¡Viva España!

   Y quizá, se volvió a equivocar el capitán (la verdad, es que era algo miope), cuando afirmó haber visto a un Presidente de Gobierno (ignoramos el país), que nunca decía mentiras (a un compañero se le escapó la risa cuando lo oyó, y acabó tres días arrestado en su camarote).

   También aseguró el capitán, que había visto a un banquero devolviendo a sus clientes todas las comisiones que les había cobrado (ilegalmente) de más, y por voluntad propia, es decir, sin que un juez se lo ordenase. En ese momento la tripulación se dio cuenta, que el jefe, se encontraba completamente borracho, pues se había bebido toda la botella de vodka (sin compartirla con nadie, el muy egoísta), que le habían regalado por su cumpleaños.

   Siguió y siguió viendo cosas el capitán a través de su periscopio (aunque la verdad, es que ya nadie en el submarino le hizo ni puto caso), hasta que se hizo de noche, y esperó a que de nuevo el día siguiente le trajera nuevas imágenes (¿extrañas, irreales, quién lo sabe?).

Cuando llegaba la noche me acostaba en el diminuto catre que me correspondía, que para hacer juego con el entorno, se encontraba en el habitáculo más reducido del submarino. Era el miembro más joven de la tripulación, y por lo tanto me correspondía dormir en lo que llamaban “el dedal”, que era como se conocía “el cuarto del novato”, en este caso, un servidor.

   Casi siempre llegaba agotado a mi enano camarote, por la acumulación del cansancio propio de mis labores en el submarino, básicamente limpiando y ejerciendo como pinche de cocina, llevando a cabo la importante misión de pelar patatas. Pero antes de que mis ojos se cerrasen, siempre aprovechaba para escribir algo.

   Yo era un grumete del mar y un aprendiz de la vida, y por eso, iba anotando todo lo que día a día me llamaba la atención en mi block de notas y al mismo tiempo aprovechaba para ejercitar mi imaginación, y poder liberar la creatividad que se generaba en mi cerebro, alimentada sin duda alguna, por la fantástica experiencia que me transmitía aquel extraordinario viaje, y me dedicaba a componer pequeñas poesías de todo tipo, y entre otras muchas, recuerdo que escribí la siguiente:


Uno más uno igual a dos. Dos mejor que uno

Uno siempre solo. Mejor que mal acompañado

¿Acompañado? Solo si es en buena compañía.

Así sí, mejor dos. Dos más uno tres.

Tres son un trío. ¿Quién se apunta?

Dicen que no hay dos sin tres. Pero creo que sobra uno.

Mejor dos. Tres son multitud.

Tres eran los Mosqueteros. Tres eran los Panchos.

Y también tres, eran las hijas de Elena. Y ninguna era buena.

¡Pero las tres estaban muy buenas!

Y también eran tres las Moscas Cojoneras.

Aunque quizá, era un cuento. ¡Pues me lo invento.

Tres más uno son cuatro. Cuatro, son dos más dos,

Dobles parejas. ¿Intercambio?

Bueno… Pasemos al cinco. ¡Agáchate que te…!

¡Mejor doy un brinco! Uno solo, más el cinco.

Y ya tenemos al seis. Tres parejas. O dos tríos.

Demasiado lío. ¡Apaga y vete!

Ahora se nos aparece el siete. Siete eran los Magníficos.

Y siete los Pecados Capitales. Y los días de la semana.

Que pasan en un periquete. Se nos va el siete.

Ahora también el ocho se nos mete. ¿Ocho?

Suena a timo. Tocomocho.

A mentiroso. Pinocho.

A dulce. Bizcocho.

A moreno. También llamado, Morocho.

¡Abre el paraguas que llueve! Con el agua se acerca el nueve.

Aunque él, prefiere que le digan el ocho más uno.

¡Chulo como ninguno! Y con el frío y la nieve, ahora, ya nadie se mueve.

¡Atención que llega el jefe! Aquí está el diez.

¡Pero qué desfachatez! El cero, es quien aparece primero.

Atrás se ha quedado el uno. Uno más uno igual a dos…


Y un día, sin duda triste para mí, se terminó aquel extraordinario viaje en submarino, pero tampoco hubo demasiado tiempo para dejar que la pena, me causara males mayores, pues en poco tiempo volví a dejar volar mi imaginación para seguir con mis sueños, y estuve soñando, esto y lo otro, y lo de más allá, y ahí sigo, cada día con una historia diferente:

Soñé, que llegaba por primera vez a una ciudad, que no era real, porque tan solo está en mi interior, y de la que sin embargo, jamás he salido, y por mucho que lo intenté, hasta el momento no he conseguido abandonar, a pesar del enorme esfuerzo que hago cada día para buscar un nuevo lugar, donde el manto de la tranquilidad me cubra por completo.

   El final del sueño siempre es el mismo, despertar en la cama de todos los días, con el mismo pensamiento, encontrar la ciudad perdida cuyo camino soy incapaz de seguir.

Soñé, que una Diosa se enamoraba de un Dios. La Diosa era Afrodita, reina del amor, la belleza y el deseo. El Dios, era Neptuno, señor del mar y dueño de las profundidades. Y vi a ambos, reinar en un mundo azul, rodeados de una luz difusa, que los hacía parecer seres humanos delante de mí, sujetos a la esclavitud de la pasión, como simples mortales, encadenados a las ataduras de un amor imposible. Al final, no recuerdo muy bien como termino mi sueño. Tan solo sentí los rayos de la claridad entrar por la ventana, mientras mis ojos se abrían, para dar la bienvenida al Dios Sol, un Dios real, vivo, intenso, estimulante…

Soñé, que entraba en una biblioteca, pero no pude leer ningún libro. Todos estaban escritos en lenguas desconocidas, aunque en lo que a mí respecta, ya es suficiente con que no estén escritos en español, para que no entienda absolutamente nada, excepto algunas palabras sueltas en francés, y otras (muy pocas) en inglés.

   Cuando desperté, y pensé en lo que había soñado, me di cuenta de que eso también me sucedía con las personas que me rodean habitualmente, pues con frecuencia, no las entiendo, ya que hablamos idiomas diferentes aunque tengamos la misma lengua. ¡Qué curioso! 

Soñé, con algo muy raro, y a decir verdad, no sabría explicarlo con algo de lógica, para que los demás lo entiendan, tan solo, me quedó la sensación de que en el interior de mi cerebro, la maquinaria mental estaba en pleno funcionamiento, trabajando a tope, para buscar soluciones a mis problemas. Al final, estas no aparecieron pues en mi cabeza últimamente, existe exceso de tráfico y hace falta un poco de orden. De momento, lo intentaré, colocando algunos semáforos.  

Soñé, con una frase repetida incesantemente en mi cabeza, que decía. ¡Toda acción tiene un motivo, y todo problema una solución! Cuando desperté pensé en ella, y aún sigo haciéndolo, a ver si escarbando un poco, consigo sacar algo en limpio.

   Y continúo soñando y lo haré hasta el fin de mis días, y aunque soñar se parezca a edificar castillos en el aire, sigo el sabio consejo del George Bernard Shaw, y construyo debajo de ellos, las bases de mi existencia, para que mi trabajo de ensoñación nunca se pierda.

Un viaje fabuloso a través del mar de los sueños”

I Concurso Donbuk de Fantasía y Ciencia Ficción

2017

Donbuk Editorial. Sevilla (España)

Relato finalista seleccionado para su publicación en

el Libro Antología ”La luz me hace daño”.

Estados de ánimo

("La música también es literatura")

“Hay canciones que te llegan al corazón y al alma, y en función del estado de ánimo que tengas en un momento determinado las eliges, porque te apetece, incluso necesitas escucharlas, hasta que aparecen otras nuevas, que van ocupando el lugar de las anteriores, aunque las antiguas, siempre siguen sonando en tu interior”

   (Recopilación de temas incluidos en otros apartados de la web. Hay canciones que uno no se cansa de escuchar aunque las oiga miles de veces)









¡Cumplimos 2 años!

 
       

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Con una simple hoja de papel en blanco y un bolígrafo (a ser posible, que no haya sido fabricado en China, más que nada, por su corta duración, ya que no se sabe muy bien la clase de tinta que utilizan, pero es como si se evaporara, vamos, que para un texto un poco largo, necesitas más de un bolígrafo. ¡Donde éste el BIC de toda la vida, qué se quiten los demás! *), se puede poner en práctica un excelente ejercicio para realizar todos los días, excepto si existe una lesión en la muñeca buena, salvo que el escritor sea ambidiestro, y se maneje sin problemas con ambas manos, algo sin duda muy ventajoso, para llevar a cabo su actividad con el debido aprovechamiento. Esto viene a ser más o menos parecido al que es bisexual, aunque en este caso, el tema va de escribir, y no de ligar. Bueno, era por ir entrando en materia.

   Escribir todos los días un poco, o un mucho, según la inspiración del momento, textos cortos con pequeñas historias, reales o inventadas, o escritos más largos con fantasía o realidad, o mezclando ambas según el gusto y el criterio del autor.

   Lo que se trata es de ir recopilando palabras y formando frases, y seguir, y decir lo que uno quiera, y dar rienda suelta a la imaginación, y dejar que la creatividad vuele, y construir otros universos a gusto del autor / consumidor.

   Cada cual tiene sus motivos para escribir lo que quiera, lo que se le ocurra, para satisfacción propia unos, para agradar al prójimo otros, cada uno en función de sus objetivos, unos relajarse, otros divertirse, algunos no tener que ir al psicólogo, y otros pocos, quizás quieran ganar algún día el Premio Nacional de Literatura, el Princesa de Asturias de las Letras, el Pulitzer o incluso el Nobel (¡por pedir que no quede!). Soñar es gratis, y a veces los sueños (grandes), se hacen realidad.

   Pero bueno, bajando de nuevo a la Tierra, lo que se trata es de escribir, tan simple como eso, mejor o peor, pero que se entienda. Que quien escribe pueda contar cosas, que lleguen al que las lea, y a partir de ahí…

   Y yo como hoy quiero empezar a escribir, simplemente, lo hago…

        

"Textos lacónicos". (© Fran Laviada)

"Cuando un equipo pierde, la culpa siempre es del entrenador, dijo el periodista"

"Los periodistas siempre comenten faltas de ortografía cuando escriben, dijo el entrenador”

“Era un fantasma, por eso siempre pasaba desapercibido”

“El cadáver presentaba síntomas evidentes de muerte por soledad”

“Cuando desperté pude comprobar que mientras dormía, alguien me cortó el pelo”

“Soy el único ser humano que ha resucitado, pero no me llamo Lázaro”

“El cero no vale nada, pero quizá sea un cálculo equivocado”

“Adelgazó tanto, que sus pantalones lo succionaron”

“Jugó a la Ruleta Rusa con cinco balas en la recámara, y falló. Siempre tuvo mala suerte en el juego"

“Se acostó en la Tierra y se despertó en Marte. Los Marcianos, lo secuestraron”

“Él, le dio un beso en la boca, pero ella tenía la cabeza al revés, y la besó en el cuello”

“Tenía un sueño largo y profundo, por eso sus días eran de 48 horas”

“La autopsia confirmó que el hombre murió por causas naturales, una hipoteca”

“Recibió entusiasmado su diploma de licenciado y a continuación se apuntó al paro”

“Aunque había caído muy bajo no lo mató el fracaso, lo que acabó con su vida, fue el golpe”

“Solo en el momento en el que murió, se dio cuenta que lo habían matado”

“Era tan asquerosamente rico, que el olor del dinero le producía nauseas”

“El goleador del equipo era tan ignorante, que pensó, que los goles solo los marcaba él”

“Cuando el equipo visitante consiguió el quinto gol, el entrenador local, sabía que estaba cesado”

“El bebé lloraba porque tenía hambre, por eso se cagó, para dejar sitio al biberón”

“Hoy estoy vivo, y mañana si no muero, seguiré igual”

“Con la cena sacié mi hambre, y con el sueño, hice tiempo y la recuperé para el desayuno"

“El presidente, era homófobo, racista, xenófobo y millonario, por eso lo eligieron”

“El hombre se ahorcó y ejerció de péndulo del reloj que señaló la hora de su muerte”

“No tuvo más remedio que poner fin a su vida, era un asesino y estaba solo”

“Que conste ante todo, que soy un demócrata, aunque me hayan elegido a dedo”

“Jamás he sido un corrupto, tan solo he cobrado comisiones”

“Fue al banco, le concedieron un crédito sin intereses y se murió de un infarto”

“Se empachó con el sabor dulce de la continua felicidad, por eso su permanente insatisfacción, le hizo echar de menos el gusto agrío del fracaso”

“Heredó orgulloso la profesión de su padre, y se convirtió en asesino a sueldo, aunque nunca fue consciente, de que cualquier idiota, es capaz de matar”

“Ella siempre se sintió atraída por los hombres de modales exquisitos, aunque siempre se acostaba con impresentables”

“¡Por fin camino ligero, con los años he aprendido a no cargar con cosas inservibles!"

“Indalecio tuvo catorce hijos, pero sin duda al que más quería, era a Pepito, que había sido adoptado”

“Aquella mujer, era más puta que las arañas, pero dejando a un lado los asuntos de cama, podías confiar en ella para lo que quisieras”

“No tengo prisa en llegar, tan solo me interesa, el paso siguiente”

“El iluminado dijo que en el mundo de los vivos solo reina el egoísmo, y en el de los muertos la paz eterna, pero yo prefiero la codicia de vivir”

“La satisfacción de conseguir lo posible, me evita la frustración de no lograr lo inalcanzable”

“Hay puertas en la vida que se abren fácilmente si tienes la llave, y otras que no queda más remedio que abrirlas de una patada”

“Aquel hombre siempre estaba mojado ya que siempre llevaba su propia tormenta a cuestas, y además nunca usaba paraguas".

"El abuelo tenía mucha imaginación y cuando me contaba cuentos de miedo, sustituía a los vampiros, por políticos corruptos"

"Entré andando y salí con los pies por delante. ¡Vaya hospital de mierda!"

"Cuando frené, ya me había estrellado. Siempre anduve mal de reflejos"

"Le cogí mucho cariño a los billetes, por eso siempre tuve fama de mal pagador"

"Disparó su escopeta dejando a la víctima teñida. Se equivocó de cartucho y cargó el arma con uno de tinta"

"Le gustaba mucho la espeleología y acabó desatascando alcantarillas"

"Le temblaba tanto el pulso que tuvo que abandonar su trabajo como sicario"

"Antes de acostarse, los niños lo pasaron en grande jugando con el fantasma del abuelo, era el mejor remedio para no tener pesadillas"

"Los zombis jugaban al escondite en cementerio y uno se escondió en una tumba, a nadie se la habría ocurrido buscarlo ahí"

"Aquella chica le robó el corazón, era cirujano y el trasplante fue un rotundo éxito"

"El terror pasó cuando me dijeron que la boda había sido tan solo una pesadilla.

"Cuando por fin conseguí besarla, un tarado lanzó una bomba atómica"

"Era invisible y se dedicó a robar, nunca hubo testigos que lo acusaran"

"La autopsia del cadáver, reveló ausencia total de sentimientos"

"¡Vendo peluca, ya no me importa ser calvo!"

"Era mudo, y solo el día que murió consiguió hablar. ¡Hasta luego!, fue lo que dijo"

"Heredó una mansión enorme y se perdió en ella. Cuando volvió a aparecer, ya era un fantasma"

"Se equivocó de pedal y aceleró cuando quiso frenar, eso fue lo que dijo, sin duda la coartada perfecta para atropellar a su suegra"

"¡Qué calor hacer hace en el infierno!, le dije al diablo, ¡y eso que estamos en invierno!, me respondió él"

"¡Nunca te quise!, me dijo ella, ¡y yo a ti tampoco!, le respondí, y ahí seguimos, juntos después de tantos años"

"¡Nunca os he mentido, y cuando os engaño, es por vuestro bien!, les dijo el alcalde a los vecinos del pueblo"

"El secador de pelo me succionó el peluquín. Cuando era calvo no tenía que preocuparme"

"El crecepelo que utilicé era fantástico, tanto, que me estrellé con el coche ya que el flequillo me impidió la visión"

"No lo veía muy claro y cuando apagué la luz, entonces, ya no vi nada, pero quede mucho más tranquilo"

"Después de comer, dormí una ligera siesta y cuando me desperté, me di cuenta que no había terminado el postre"

"En enero comenzó a llover, estamos ya en diciembre y sigue igual, a pesar de ello, me resisto a comprar un paraguas"

"El tiburón tenía el colesterol alto, algo que sin duda el surfista agradeció cuando se cayó de la tabla"

"Tengo el defecto de mirar siempre al pasado, y un día me pasé tanto, que aparecí en la batalla de Waterloo"

"Un vez viajé a Marte y las gentes del lugar me trataron tan bien, que me quedé a vivir allí, además, en la Tierra, no tenía nada que hacer"

"El Hombre Lobo, se quejó amargamente de que sin tener ninguna prueba, lo acusaran de pegarle un mordisco a Caperucita"

"Cuando el grupo de gorilas deportistas se reunieron para formar un equipo de baloncesto, tenían claro que King Kong, sería el pivot"

"Mientras Chico tocaba el piano, a Groucho se le ocurrió una idea genial, y Harpo como era de esperar se quedó mudo"

"Anuncio: ¡Gran liquidación al rojo vivo! "Tienda de vampiros vende sangre muy barata por cierre de negocio"

"¡Don Manuel, que se deja usted la cabeza olvidada!, le dijo el vendedor de sombreros a un cliente despistado.

"¡Cuando desperté, me di cuenta que había muerto! ¡Maldita sea, hoy había quedado para cenar con una tía impresionante! Fue lo primero que pensé"

"¡El disparo fue mortal de necesidad, pues me atravesó el corazón, menos mal que la denotación fue tan fuerte, que me despertó!"

"Dejé de beber, a los tres días estaba completamente deshidratado, y la palmé. Y todo por una puta apuesta de mierda, ¡Hay qué ser gilipollas!"

"Historias Pequeñitas" que suceden en el Planeta Tierra

 Fran Laviada (©)



Siendo sincera, he de reconocer que siempre he tenido envidia de mi hermana pequeña Irene, y aunque tan solo tiene un año menos que yo, siempre ha sido la preferida de mis padres, y su centro de atención, pues todo gira en torno a ella. Siempre es la que se pone enferma, y siempre es a ella a la que llevan al médico. Yo por desgracia, desde que nací, he tenido una salud de hierro y nunca he pillado ni un triste catarro. Así que no me queda más remedio que ocupar un papel secundario en la película de nuestra vida familiar. ¡Siempre la puñetera Irene, es la protagonista, que agobio!



Mi marido y yo, llevamos veinte años casados y a pesar del tiempo (y de los pronósticos pesimistas, que nos auguraban un sombrío porvenir), soy muy feliz, sobre todo cuando Pepe, se marcha de viaje, algo que hace todas las semanas, pues es agente comercial y se pasa la vida en la carretera.

Me casé demasiado joven, ya que era la única forma que tenía para abandonar el hogar compartido con mi familia, pero cuando te casas sin amor, el matrimonio, más tarde o más temprano, se va a hacer puñetas, y eso fue lo que me sucedió a mí. He vuelto a vivir con mis padres, siendo consciente de que he cometido un gran error, y lo peor de todo, es que sigo en el mismo sitio donde estaba.


Enriqueta y yo, estábamos casados (ella con su marido, y yo con mi esposa), y durante muchos años fuimos muy buenos amigos, compartiendo nuestras afinidades, hasta que un día nos dimos cuenta de que no teníamos nada en común, y fue entonces cuando comenzamos a dar rienda suelta a nuestros instintos, y tuvimos que dejar de ser amigos para convertirnos en amantes.


Durante mucho tiempo la policía tuvo al mafioso Jimmy “El navaja” Corbucci en su punto de mira. Era el enemigo público número uno y se ofreció una considerable recompensa a quién pudiera dar alguna pista sobre donde se escondía, aunque, nadie se atrevió nunca a decir nada, ya que la especialidad de Jimmy, era rebanar cuellos, como si fueran pan de molde (de ahí su apodo).

   Era sin duda, un delincuente de la peor calaña, y muy peligroso, tanto como idiota, y cuando por fin lo pillaron con las manos en la masa (al final, quien lo delato, fue su propia estupidez), y lo encerraron, dejó de ser peligroso, pero siguió siendo idiota, y ahí sigue varios años después, detrás de los barrotes, ejerciendo como tal (es decir, dejando muestras diarias de su permanente idiotez), y aunque todo el mundo en la prisión sabe que es tonto del culo, todos lo tratan con respeto, no vaya a ser que un día le dé por hacer rebanadas.


Cuando el general dio el golpe de estado (eso sí, respetando la vida de los ciudadanos, excepto, los que se mostraron en contra del acto golpista), y se hizo con el poder, lo primero que dijo fue lo siguiente:

   ¡Que conste para todos aquellos que me acusan de autoritario, qué no soy un dictador, tan solo es que, no me gusta la democracia!

   Y a continuación, volvió a su despacho, tenía mucho trabajo que hacer, y el primero sin duda, era firmar las sentencias de muerte pendientes, algo que corría prisa, ya que los enemigos de la patria eran muchos y había que acabar con ellos cuanto antes.



¡Silencio se rueda! Dijo el Director de la película, aunque nadie le hizo ni puto caso, ni tan siquiera los “extras”. El Director era yo, y desde aquel día dejé de rodar películas y me dedico a la fotografía que es mucho menos estresante.

   ¡Necesito mejorar! Eso es lo que pensé un día, cansado ya de ocupar un puesto de escasa relevancia en mi actividad laboral, como matón de tres al cuarto. Sin dudarlo, decidí ascender de forma rápida en el escalafón profesional. Con una pistola y seis balas, hice un trabajo rápido, eficaz y barato. Me cargué al jefe y a sus lugartenientes. Y hoy gracias a mi esfuerzo y dedicación, he conseguido una reputación excelente dentro del mundo criminal. Todos me llaman Padrino.

   Siempre fue consciente, de que muchos lo veían como un tío raro, pero a él, eso le importaba un bledo, seguía a lo suyo, viviendo su vida en un voluntario aislamiento, pero seguro y tranquilo en su mundo, imaginando el color de los sueños. Concentrado en sus pensamientos, en la buena compañía de la soledad elegida, disfrutando de la calma del silencio, ajeno y a salvo de los ruidos, de los que nunca escuchan, pero siempre hablan.

   Mi oficio es el de asesino a sueldo. Mi padre también lo era, y yo he decidido continuar la tradición. Me gusta mi trabajo, además, de que no sé hacer otra cosa. Hoy, sin ir más lejos, he cometido mi asesinato número cien, y coincidiendo con la fecha, el encargo era importante, un pez gordo, el alcalde de mi ciudad. Y como siempre, he sido un profesional impecable, realizando un trabajo preciso y rápido, sin testigos y sin dejar pistas, algo que mi padre, me repetía cuando siendo niño y sentado en sus rodillas, me contaba historias de Gánsteres.


   Pensé que las noches se me harían interminables sin ella. Estaba convencido de que no iba a poder soportar mi soledad nocturna. Es cierto, que ahora cuando me despierto, lo primero que me doy cuenta, es que mi cama está vacía, sin embargo desde que María se fue, duermo mejor que nunca, ocho horas seguidas y sin pesadillas, ¡Ojalá, se hubiera marchado antes!

   ¡Silencio por favor! dijo el León, en formato rugido, y muy enfadado, porque el ensordecedor griterío provocado por los ruidosos visitantes del zoo, le impedía dormir su habitual siesta. ¡Y luego dirán, que uno tiene mal carácter, era lo que me faltaba por oír!, pensaba la fiera, mientras trataba de recuperar su confortable y reparador sueño.

   ¡Hijo mío, por fin tienes tu Licenciatura!, ¡menos mal, ya era hora después de diez años! Al final de tanto tiempo de estudio y esfuerzo por tu parte (el padre sabe que ha puesto más voluntad que acierto, pues es consciente, de que el chaval es un poco “corto”), y de tanto dinero y paciencia por la mía. Ahora disfruta del título, y que no se te olvide apuntarte al paro.






   No sabía cómo decirle a Lucía, que nuestra relación había terminado. No podía seguir con aquella farsa. Me dolía herir sus sentimientos, pero tenía que decirle que la dejaba. Mi único objetivo era acabar con aquella pesadilla. Por eso, vi el cielo abierto, cuando me dijo que había conocido a otro, primero disimulé aparentando tristeza, pero cuando se alejó, comencé a dar saltos de alegría, tan altos, que me disloqué un tobillo, aunque la satisfacción suplió con creces el dolor producido por el percance.

  

¿Puedo hacerte una pregunta? Me dijo un día mi amigo el Pensador. ¡Por supuesto que sí! Le contesté. Y esto fue lo que me preguntó: ¿Eres consciente de que el sufrimiento es algo que va tan unido al ser humano, que quizás sea más provechoso aprender a vivir con él, que romperse continuamente la cabeza para evitarlo? Y ahí sigo pensando.








Siempre tuve la sospecha de que Pepe, no era trigo limpio, a pesar de la amistad que manteníamos durante muchos años. Por eso no me sorprendí demasiado, cuando me enteré, que él y mi novia, me la estaban pegando. Y ahora, que la enemistad nos ha separado para siempre, estoy tranquilo, pues siempre es preferible tener un enemigo declarado que un amigo sospechoso.



  

   X, fue lo que puse en la casilla, del último resultado de la quiniela. Siempre tuve el presentimiento, de que el partido iba a terminar en empate. Lástima que fue el único resultado que acerté, pero me siento enormemente satisfecho, no por el solitario acierto, ni mucho menos, y sí, por lo que significó, que fue el punto obtenido por mi equipo en campo contrario, y además contra el líder.

Nunca llegué a imaginar, cuando iba al colegio, en qué dirección me iba a llevar la vida. Así que después de emplearme muy a fondo en la tarea, poniendo en ella mis cinco sentidos, y a base de interminables horas de estudio, además de mucho esfuerzo y una gran dedicación, me he convertido en un auténtico Licenciado en derrotas, en un verdadero Especialista en fracasos y en un reputado Experto en frustraciones. ¿Curioso, verdad?

Tenía un amigo que iba de gracioso por la vida, pero el pobre, no se daba cuenta que su humor era invisible, es decir, que no aparecía por ningún sitio, con lo cual, el único resultado, que conseguía, era hacer el ridículo. Por suerte para él, su padre estuvo atento, y le hizo la siguiente recomendación: ¡Hijo mío, procura ser siempre un tío agradable y simpático, pero no te conviertas en un Payaso para hacer reír, eso mejor dejarlo para los profesionales del circo!

Podía haber sido un simple juguete para niños, desde un muñeco divertido, o un ingenioso payaso, también un ágil saltimbanqui, incluso el contorsionista de las mil posturas, o un simple osito de trapo. Pero eligió el camino equivocado, el día que dejó su vida en otras manos, y se convirtió en un patético pelele, en un servil, manejado por los hilos de su amo.

A Pablito lo engañaron muchas veces, hasta que aprendió de sus errores, y nunca más se volvió a fiar, de aquellos charlatanes que le querían vender una parcela en el paraíso, sobre todo, después de ver a tanto vendedor de humo disfrazado con la careta de la honradez, y ahora como nunca es tarde si la dicha es buena, Pablito dice:

   ¡Qué se metan su terreno por donde les quepa, yo ya no lo quiero ni regalado!

Muchas veces salgo a la vida diaria, protegido con el casco, uniformado con la ropa de guerrillero, disimulado con el camuflaje de color verde para desaparecer entre la vegetación humana y que el enemigo no me encuentre.

Una vez me echaron de un trabajo por no hacer ni puñetero caso a los caprichos del que mandaba, y en el mismo instante que me pusieron de patitas en la calle, me di cuenta de que seguía en plena forma.

¿Y qué hace un tipo como tú, en un sitio como este? ¡Eso mismo me pregunto yo!, le respondí resignado, a mí carcelero. Por suerte, todo fue un mal sueño. No estaba preso. Vivía completamente libre, ¡menos mal, respiré tranquilo! Aunque alguien, volvió a repetir la pregunta, era mi alma errante, perdida en la Tierra, y esta vez, quedé mudo, ya que no supe que contestar.

¡Yo sé quién soy! ¡Sí tú no lo sabes, no es mi problema! ¡Y si tampoco tienes ni idea de quién eres tú, el problema es tuyo, y menudo problema! Eso fue lo que le dije, a una persona, de la que ya no recuerdo su nombre, y casi, ni su cara.

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