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¡Vivir y dejar vivir, solo o acompañado, algo tan sencillo como eso!
 

 

Una forma de vivir, no un método que vender

Esta web nace desde una idea sencilla pero profunda: el bienestar no es un método cerrado, ni una fórmula mágica, ni un camino único. Es, más bien, una forma de estar en la vida. La mía. Y desde ahí comparto contenidos relacionados con la salud, el deporte, la actividad física, el entrenamiento mental, los hobbys y todo aquello que, de una manera u otra, nos ayuda a vivir mejor y a disfrutar más del día a día.

Aquí conviven muchas cosas aparentemente simples: salir a pasear con tu perro, leer un libro que te inspire, correr, caminar sin prisa, entrenar el cuerpo, entrenar la mente, aprender algo nuevo, hacer un curso que te motive o simplemente meditar. No porque todo el mundo tenga que hacerlo todo, sino porque cada persona encuentra su equilibrio combinando lo que le encaja en cada momento de su vida.

No vendo ningún método. No prometo resultados universales. No defiendo que esto sea “lo mejor”. Lo que comparto es un camino posible, uno entre muchos otros igual de válidos. Sería incoherente decir que yo hago absolutamente todo lo que aparece en esta web, porque eso sería imposible. Lo que sí intento es vivir de forma coherente con lo que comparto: escucharme, moverme, aprender, cuidarme y ajustar el rumbo cuando hace falta.

En este sentido, mi forma de entender el bienestar conecta mucho con la filosofía del budismo. El propio Buda no proponía su enseñanza como una verdad absoluta a la que aferrarse, sino como una invitación a experimentar, a observar qué reduce el sufrimiento y qué aporta claridad y equilibrio. El budismo no te pide creer, sino comprobar por ti mismo. Y, si algo no te sirve, soltarlo sin culpa.

Eso mismo es lo que encontrarás aquí. No dogmas. No obligaciones. No identidades rígidas. Solo propuestas, reflexiones y experiencias que puedes explorar libremente. Si algo te aporta, lo integras en tu vida. Si no, déjalo pasar. No hay ningún problema en ello.

El bienestar no es una meta final ni un estado permanente. Es un proceso vivo, cambiante, que se adapta a la edad, a las circunstancias y a los momentos vitales. A veces será entrenar fuerte; otras, simplemente caminar con tu fiel compañero canino y respirar aire puro si tienes la suerte de tener un bosque cercano a tu casa, o mejor aún, si vives en un lugar tranquilo rodeado de naturaleza.. A veces será aprender algo nuevo; otras, simplemente descansar y disfrutar de tu soledad deseada, o por el contrario, de una grata y estimulante compañía.

Esta web es una invitación abierta a explorar tu propio camino, sin prisas y sin imposiciones. A quedarte con lo que te haga bien y a recordar que no existe una única forma correcta de vivir, sino muchas maneras estupendas de cuidarse y disfrutar de la vida.

"Lo que pienso, lo que quiero, lo que digo y lo que hago, me llevan por el camino de la coherencia, sin embargo eso no quiere decir que siempre tenga razón en mis planteamientos, pero me aporta tranquilidad y eso es salud"

Fran Laviada

¡Moverse en un mundo azul!

       (Nuestro color favorito)

“Hay un azul que no pertenece ni al cielo ni al mar, sino al espacio donde el alma encuentra descanso.”
(Ansel Adams)

“El azul es un camino silencioso hacia el equilibrio.”
(Paul Cézanne)

“El azul tiene la capacidad de hacernos sentir tranquilos incluso cuando todo alrededor es incierto.”
(Johannes Itten)


En la India antigua, el azul era la calma profunda que equilibra la mente y protege el espíritu. En Egipto, simbolizaba la vida que renace, la salud preservada bajo la protección divina. En Asia, el azul hablaba de armonía natural, crecimiento y energía vital en equilibrio. Para los mayas, era el color del agua y la lluvia, esencia de la supervivencia y del orden del mundo. Así, el azul unió culturas distintas como un mismo lenguaje de bienestar, salud y equilibrio.


El azul es una respiración lenta y profunda del mundo.

Nace del agua que sostiene la vida, de la paz que la alimenta y del cielo que recuerda que todo puede expandirse.

En su calma habita el equilibrio: no empuja, no hiere, acompaña y tranquiliza.

El azul enfría la prisa, ordena el pulso, estimula la paciencia y devuelve al cuerpo su ritmo natural.

Es el color que protege en silencio, como un amuleto invisible siempre eficaz.

Invita a mirar hacia dentro sin miedo, al optimismo y a descansar en lo esencial.

Allí donde el azul se posa, la mente se aquieta, lo positivo hace acto de presencia y la emoción se aclara.

No promete euforia, ni elixires milagrosos, sino bienestar duradero.

No grita alegría, la cultiva y la transmite.

El azul es la salud entendida como armonía entre lo que somos y lo que sentimos. Y el indicador del camino del  bienestar buscado.

Cómo empezar a moverse sin lesionarse después de los 50

Cumplir 50 no es una señal de “bajar la persiana”, sino de cambiar de ritmo. El bienestar físico después de los 50 empieza con una idea clave: menos prisa y más cabeza. La psicología positiva nos recuerda que cuidarnos es un acto de amor propio, no una obligación. Empieza con actividades suaves como caminar, nadar o hacer movilidad articular. Calentar ya no es opcional, es sagrado (más que el café de la mañana). Escucha a tu cuerpo: el dolor no sirve para ganar una medalla. Muévete con constancia, sonríe mientras lo haces y celebra cada pequeño avance. Tu cuerpo no es viejo, es sabio… y agradecido.

Motivación práctica:

pequeñas victorias que te mantienen en marcha.

La motivación no vive de grandes hazañas, sino de pequeñas victorias bien celebradas. A los 50 y más, levantarse con energía, salir a caminar diez minutos o decir “hoy sí” al movimiento ya cuenta como triunfo. La psicología positiva lo confirma: cada logro, por pequeño que parezca, refuerza la confianza y mantiene el ánimo en forma. No se trata de batir récords, sino de sumar constancia con humor. Si hoy te mueves un poco más que ayer, vas ganando. Aplaude tus avances, ríete de los tropiezos y sigue en marcha. El bienestar se construye paso a paso.

Dormir bien después de los 50: el hábito más olvidado

Dormir bien después de los 50 no es un lujo, es un superpoder silencioso. Mientras duermes, tu cuerpo se repara, tu mente ordena ideas y tu humor deja de gruñir por la mañana. La psicología positiva lo confirma: un buen descanso mejora la memoria, reduce el estrés y multiplica las ganas de moverte. Dormir mal, en cambio, envejece más que las velas del cumpleaños. Rutinas, ejercicio moderado y menos pantallas son aliados clave. Dormir bien también es entrenar la actitud. Y sí, echar una siesta estratégica cuenta como sabiduría vital, aunque si pasarse.

Nunca es tarde para empezar:

los 5 mitos del ejercicio a partir de los 50

Cumplir 50 no activa el modo “sofá eterno”. Mito uno: “ya es tarde”. Falso. El cuerpo aprende a cualquier edad. Mito dos: “me voy a lesionar”. Con guía adecuada, el ejercicio protege, no castiga. Mito tres: “necesito estar en forma para empezar”. Precisamente empiezas para estarlo. Mito cuatro: “no tengo tiempo”. Diez minutos cuentan (y suman). Mito cinco: “no es para mí”. Es para ti, hoy. Muévete con humor, constancia y propósito. Entrena tu cuerpo y tu optimismo: el bienestar también se practica. Sonríe, respira y da el primer paso.


"El optimismo es la fe que conduce al logro; nada puede realizarse sin esperanza."

(Hellen Keller)